Las enfermedades crónicas son enfermedades de larga duración y por lo general de progresión lenta. Las enfermedades cardíacas, los infartos, el cáncer, las enfermedades respiratorias y la diabetes, son las principales causas de mortalidad en el mundo, siendo responsables del 63% de las muertes. En 2008, 36 millones de personas murieron de una enfermedad crónica, de las cuales la mitad era de sexo femenino y el 29% era de menos de 60 años de edad.
Obesidad y sobrepeso
Datos y cifras
Desde 1980, la obesidad se ha más que doblado en todo el
mundo.
En 2008, 1400 millones de adultos (de 20 y más años) tenían
sobrepeso. Dentro de este grupo, más de 200 millones de hombres y cerca de 300
millones de mujeres eran obesos.
El 65% de la población mundial vive en países donde el
sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia
ponderal.
En 2010, alrededor de 40 millones de niños menores de cinco
años tenían sobrepeso.
La obesidad puede prevenirse.
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¿Qué son el sobrepeso y la obesidad?
El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación
anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.
El índice de masa corporal (IMC) es un indicador simple de
la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para
identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Se calcula dividiendo el
peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2).
La definición de la OMS es la siguiente:
Un IMC igual o superior a 25 determina sobrepeso.
Un IMC igual o superior a 30 determina obesidad.
El IMC proporciona la medida más útil del sobrepeso y la
obesidad en la población, puesto que es la misma para ambos sexos y para los
adultos de todas las edades. Sin embargo, hay que considerarla a título
indicativo porque es posible que no se corresponda con el mismo nivel de grosor
en diferentes personas.
Datos sobre el sobrepeso y la obesidad
El sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de
riesgo de defunción en el mundo. Cada año fallecen por lo menos 2,8 millones de
personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad. Además, el 44%
de la carga de diabetes, el 23% de la carga de cardiopatías isquémicas y entre
el 7% y el 41% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y
la obesidad.
A continuación se presentan algunas estimaciones mundiales
de la OMS correspondientes a 2008:
1400 millones de adultos de 20 y más años tenían sobrepeso.
De esta cifra, más de 200 millones de hombres y cerca de 300
millones de mujeres eran obesos.
En general, más de una de cada 10 personas de la población
adulta mundial eran obesas.
En 2010, alrededor de 40 millones de niños menores de cinco
años de edad tenían sobrepeso. Si bien el sobrepeso y la obesidad tiempo atrás
eran considerados un problema propio de los países de ingresos altos,
actualmente ambos trastornos están aumentando en los países de ingresos bajos y
medianos, en particular en los entornos urbanos. En los países en desarrollo
están viviendo cerca de 35 millones de niños con sobrepeso, mientras que en los
países desarrollados esa cifra es de 8 millones.
En el plano mundial, el sobrepeso y la obesidad están
relacionados con un mayor número de defunciones que la insuficiencia ponderal.
Por ejemplo, el 65% de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y
la obesidad se cobran más vidas que la insuficiencia ponderal (estos países
incluyen a todos los de ingresos altos y la mayoría de los de ingresos
medianos).
¿Qué causa el sobrepeso y la obesidad?
La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un
desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. En el mundo, se
ha producido:
un aumento en la ingesta de alimentos hipercalóricos que son
ricos en grasa, sal y azúcares pero pobres en vitaminas, minerales y otros
micronutrientes, y
un descenso en la actividad física como resultado de la
naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, de los nuevos
modos de desplazamiento y de una creciente urbanización.
A menudo los cambios en los hábitos de alimentación y
actividad física son consecuencia de cambios ambientales y sociales asociados
al desarrollo y de la falta de políticas de apoyo en sectores como la salud;
agricultura; transporte; planeamiento urbano; medio ambiente; procesamiento,
distribución y comercialización de alimentos, y educación.
¿Cuáles son las consecuencias comunes del sobrepeso y la
obesidad para la salud?
Un IMC elevado es un importante factor de riesgo de
enfermedades no transmisibles, como:
las enfermedades cardiovasculares (principalmente
cardiopatía y accidente cerebrovascular), que en 2008 fueron la causa principal
de defunción;
la diabetes;
los trastornos del aparato locomotor (en especial la
osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones muy
discapacitante), y
las enfermedades cardiovasculares (principalmente
cardiopatía y accidente cerebrovascular), que en 2008 fueron la causa principal
de defunción; la diabetes; los trastornos del aparato locomotor (en especial la
osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones muy
discapacitante), y algunos cánceres (del endometrio, la mama y el colon).
El riesgo de contraer estas enfermedades no transmisibles
crece con el aumento del IMC.
La obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de
obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Pero además de
estos mayores riesgos futuros, los niños obesos sufren dificultad respiratoria,
mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y presentan marcadores tempranos de
enfermedad cardiovascular, resistencia a la insulina y efectos psicológicos.
Afrontar una doble carga de morbilidad
Muchos países de ingresos bajos y medianos actualmente están
afrontando una "doble carga" de morbilidad.
Mientras continúan lidiando con los problemas de las
enfermedades infecciosas y la desnutrición, estos países están experimentando
un aumento brusco en los factores de riesgo de contraer enfermedades no
transmisibles como la obesidad y el sobrepeso, en particular en los entornos
urbanos.
No es raro encontrar la desnutrición y la obesidad
coexistiendo en un mismo país, una misma comunidad y un mismo hogar.
En los países de ingresos bajos y medianos, los niños son
más propensos a recibir una nutrición prenatal, del lactante y del niño pequeño
insuficiente. Al mismo tiempo, están expuestos a alimentos hipercalóricos ricos
en grasa, azúcar y sal y pobres en micronutrientes, que suelen ser poco
costosos. Estos hábitos alimentarios, juntamente con una escasa actividad
física, tienen como resultado un crecimiento brusco de la obesidad infantil, al
tiempo que los problemas de la desnutrición continúan sin resolver.
¿Cómo pueden reducirse el sobrepeso y la obesidad?
El sobrepeso y la obesidad, así como sus enfermedades no
transmisibles asociadas, son en gran parte prevenibles. Para apoyar a las
personas en el proceso de realizar elecciones, de modo que la opción más
sencilla sea la más saludable en materia de alimentos y actividad física
periódica, y en consecuencia prevenir la obesidad, son fundamentales unas
comunidades y unos entornos favorables.
En el plano individual, las personas pueden:
limitar la ingesta energética procedente de la cantidad de
grasa total;
aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de
legumbres, cereales integrales y frutos secos;
limitar la ingesta de azúcares;
realizar una actividad física periódica, y
lograr un equilibrio energético y un peso normal.
La responsabilidad individual solamente puede tener pleno
efecto cuando las personas tienen acceso a un modo de vida saludable. Por
consiguiente, en el plano social es importante:
dar apoyo a las personas en el cumplimiento de las recomendaciones
mencionadas más arriba, mediante un compromiso político sostenido y la
colaboración de las múltiples partes interesadas públicas y privadas, y
lograr que la actividad física periódica y los hábitos
alimentarios más saludables sean económicamente asequibles y fácilmente
accesibles para todos, en particular las personas más pobres.
La industria alimentaria puede desempeñar una función
importante en la promoción de una alimentación saludable:
reduciendo el contenido de grasa, azúcar y sal de los
alimentos elaborados;
asegurando que todos los consumidores puedan acceder física
y económicamente a unos alimentos sanos y nutritivos;
poner en práctica una comercialización responsable, y
asegurar la disponibilidad de alimentos sanos y apoyar la
práctica de una actividad física periódica en el lugar de trabajo.